Escuchar lo que No se dice

Cuántas veces hemos visto a una persona que al preguntarle cómo se siente, responde algo que no va cónsono o no es coherente con su mirada o el movimiento de su cuerpo, a veces ni con el tono de voz o el tiempo de respuesta, e inclusive en oportunidades no recibimos respuesta; quizá si eres una de esas personas que deja de ser tan detallista, pues poco o nada te has fijado en estos. Nosotros como seres humanos nos comunicamos mucho más por nuestro cuerpo que por lo que pueden decir las palabras; pues bien, tal como escribí en un artículo anterior sobre la comunicación efectiva:

…el 93 % de la comunicación depende más del lenguaje no verbal y solamente un 7 % del lenguaje verbal, todo esto queriendo decir que a pesar que utilizamos las palabras para comunicarnos, el verdadero mensaje o significado de lo dicho es transmitido a través de nuestro cuerpo y tono de voz empleados. (Carvallo, 2016).

He aquí el reto del Coach o de una persona que verdaderamente desea entender o ser empático en cuanto a la situación de una persona para así en definitiva comprender lo que le está sucediendo a esta; muchas veces cuando nos preguntan cómo estamos, solemos decir que bien y ¿qué tanto de verdad o de cierto habrá en eso?, verdaderamente estamos “bien” como decimos. Por eso, Dios nos ha dado dos ojos y dos oídos, pero solamente una boca, y es precisamente para escuchar más, ver más y hablar menos.

En el proceso de Coaching, esto es fundamental y muy necesario, ya que como vehículo, el Coach, debe tener bien en claro lo que quiere decir la persona y si verdaderamente es lo que quiere decir o hacer, y no sea algo por simplemente salir del paso o “comprometerse” a algo a lo que al final, no llegará a ningún lado por no estar convencido/a de querer hacer lo que se ha dicho o establecido.

Nuestro cuerpo, nuestros gestos, nuestro tono de voz pueden marcar la diferencia entre una comunicación efectiva, apaciguar a las personas que se encuentran emocionalmente inestables y lograr sintonía con la misma, generando confianza para por último poder lograr nuestra labor como Coaches; estar atentos a los movimientos oculares, movimientos de brazos u hombros, posición de las manos y piernas, posición del cuerpo, hasta el más leve movimiento de labio o de cejas pueden darnos información sobre lo que la persona piensa, siente, quiere y lo motiva.

Ahora, ¿qué cosas o señales podrían ser información de incoherencia?, por ejemplo, hablar con una persona sobre algo en específico sobre su trabajo y esta dice que le agrada, puedes ver que se pone tensa sus facciones y sus hombros rígidos, escuchas un tono de voz a veces tosco o seco, y en ocasiones evasivo; luego, con la misma persona haciendo un ejercicio de visualización, invitándola a verse en el lugar que más le gusta estar en sus vacaciones, notarán que sus hombros caen, se relaja, el ceño se suaviza, sonríe y el tono de voz es vibrante, alegre y melodioso. Otra forma de detectar alguna incoherencia muchas veces es con el tono de voz, recuerdan la expresión “no es lo que dices, es cómo lo dices”, pues es muy claro que si te dicen algo con un tono alejado de la palabra emitida, pues pierde su vigencia o efectividad, como por ejemplo una persona “sonriendo” y entre dientes que diga “sí, todo está bien” o algo como “yo también estoy de acuerdo”, además que el tono de voz muchas veces puede reflejar el estado de ánimo de la persona, su confianza y/o aceptación de lo que se está haciendo durante la sesión. Por último, otra incongruencia que puede ser evidenciada es cuando la persona habla sobre algo positivo, pero su lenguaje muestra respuesta negativa, es decir, la persona está diciendo que sí, pero con la cabeza está moviéndola queriendo decir que no. Estas son tan solo algunas de las cosas que pueden ser detectadas al momento de conversar con una persona.

Cuando hablo sobre estos temas, siempre me ha gustado traer a colación al dibujo animado “Droopy”, quien muchas veces veíamos delante de una cortina antes de comenzar su show, diciendo que se encontraba sumamente feliz, con ojos caídos, labios tristes y un tono de voz y cuerpo desanimados, con toda esa información sabemos que Droppy estaba mintiendo sobre su felicidad, o al menos dejaba de ser coherente, entonces, cuando se afina el escuchar lo que no se dice y observar lo que no se dice, pues aprenderemos un poco más sobre nosotros mismos y obviamente sobre la persona con la cual estemos conversando, pero eso sí, no para estar analizándola y queriendo escribir un diagnostico psicológico, sino para comprenderla, para entenderla, para ponernos en sus zapatos y saber por lo que está pasando, OJO, sin dejarse afectar por la emociones para así poder guiar a la persona (Coachee) de la mejor manera posible o simplemente callar, muchas veces las personas solamente necesitan desahogarse, solamente necesitan ser escuchadas, y como Coaches, es una de las cualidades que debe ser maestra entre nosotros, como lo es ESCUCHAR LO QUE NO SE DICE…

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