7.- ¡Libérate! – Decálogo del Resiliente

¡Rompe las cadenas que te atan a algo, a un lugar o a alguien!, naciste para ser libre (ojo, evitar confundirlo con libertinaje), sin embargo, ¿somos verdaderamente libres?. Muévete, camina, brinca, corre, salta, estírate, haz lo que sea que se te venga en mente para flexibilizar tu cuerpo, pero sobre todo, mantén en tu cabeza pensamientos positivos y optimistas porque las ataduras no son solamente físicas, sino que también pueden ser mentales. Cuántas veces nos hemos encontrado con que debemos estar en un sitio o con una persona que nos hacen sentir incompletos, inseguros, nos hacen sentir mal o fuera de lugar; está bien decir basta, decir que no, no estamos obligados a soportar ataduras de nadie ni de nada, ¿para qué mantenernos en un trabajo o lugar en el cual no somos bienvenidos o no nos sentimos a gusto?, ¿para qué mantener una relación que se torna tormentosa o tóxica solamente manteniendo las apariencias?, ¿qué beneficio nos deja ser esclavos de nuestros propios pensamientos, palabras o mucho peor, de los pensamientos o palabras de los demás?. ¡Libérate!, que nadie, absolutamente nadie tome la pluma con la que escribes tu vida y sé tú misma; la felicidad como la libertad son estados de conciencia, son estados mentales, los cuales no necesitamos de nada ni de nadie para tenerlas, es algo que nace desde nuestro interior y lo irradiamos, contagiando a los demás de esa buena vibra. Somos energía vibratoria, así que debemos mantenernos en movimiento, enfocados en lo que queremos en la vida, teniendo conciencia de lo que podemos ofrecerle a ella de vuelta, constantemente renovándonos, evolucionando, aumentando un nivel cada día de nuestras vidas, aceptando, cambiando o adaptándonos a las distintas situaciones que se nos puedan presentar en la vida; y una vez más, ¡Muévete! No eres un árbol para quedarte enraizada o estancada en algo que ni es lo que quieres, ni es lo que te hace sentir bien, ni mucho menos te genera felicidad, sin embargo hay momentos, lugares y personas que nos pueden enseñar mucho y nos podemos disfrutar de ellos, pero con prudencia, con limites porque en el momento que nos empiece hacer daño, hay que marcar la pauta y desistir en continuar, ya que la primera vez que nos sucede algo, puede que sea un incidente o accidente, y que seamos inocente de lo que pueda haber pasado, algo de lo que debemos aprender; ahora de suceder nuevamente lo mismo, deja de ser un incidente o accidente y se transforma en una decisión y hay que asumir la responsabilidad, ya que estando en conocimiento de lo que puede suceder o sucedió, e insistimos transitar el mismo camino, ya deja de hacernos inocentes o victimas para transformarnos en masoquistas (sé que suena fuerte); así que nuevamente, rompe las cadenas que te atan mentalmente porque estoy muy seguro que son las únicas ataduras que existen en tu vida…

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Referencias Bibliográficas:

Sambrano, J., (2014), “Resiliencia: Transformación Positiva de la Adversidad”, Caracas: Editorial  Alfa

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